El sábado 25 de febrero falleció de cáncer en el hígado el poeta cubano Pedro Assef en un hospital de El Paso (Texas), lejos de su Ciego de Ávila natal, donde comenzó a escribir versos y ensayos que le dieron prestigio, y abrieron a los lectores una puerta a un mundo luminoso. La enfermedad tuvo más fuerza esta vez y venció al escritor.

Entre sus libros publicados en vida están los poemarios El libro de arena; El libro del bufón, el rey y otras lealta- des; y El árbol en el mar; y el libro de ensayo Expresión crítica al universo de Carilda, una versión de su tesis (en torno a la poética de Carilda Oliver Labra) con la que se graduó de filólogo en la Universidad Central de las Villas.

En Cuba, México y Estados Unidos, Assef impartió conferencias y conversatorios sobre literatura cubana y universal, en diversas universidades, bibliotecas y otros espacios de creación. Perteneció a la Unión Nacional Escritores y Artistas de Cuba y murió siendo miembro de la Asociación de Periodistas Hispanos de Estados Unidos.

La obra de Pedro aparece en numerosas antologías, revistas, suplementos y páginas Web. Es autor también de las palabras introductorias a la edición del libro de Agustín Labrada La soledad se hizo relámpago, publicado en 2015 por nuestra colección editorial. Ahora vuelve Assef a nuestras páginas con una muestra de su poesía.

NO CONOCE MI PADRE MÁS HIJOS QUE YO MISMO

No conoce mi padre más hijos que yo mismo. Tiene espejuelos negros, enormes de miopía, no puede estar sin verme siquiera un solo día, porque siente el planeta destilarse a un abismo. Aún me besa la cara con ademanes tiernos
y me revuelca un niño por dentro de la barba, me toma el sentimiento, se lo lleva, lo escarba, y me deja recados por todos los inviernos.
Con el pelo bien crespo y los abrazos lisos
tiene los pasos largos, inquietos y precisos
y busca en junio siempre nísperos y consejos.
Mi padre se cerciora de que me duerma mucho y así partir creyendo que entonces ya no escucho cuando recoge el mundo para quedarse lejos.

SIEMPRE ESCRIBO TU NOMBRE BAJO EL AGUA

Con el tiempo se me han ido desprendiendo tus ojos,
el nombre de la calle,
la esquina en que la lluvia te hizo un pájaro herido
que yo fui levantando hasta mi boca.
Nadie,
antes de que tú llegaras,
abandonó la belleza por mí,
dejó toda la luz y todo el cielo
y caminó humildemente tras mi sombra.
Nadie dejó mi pecho como un faro,
como un imperio en la penumbra que trasciende.
Nadie,
antes de que tú llegaras,
me dijo amor mientras moría.

II

El día o la noche que me toque partir
voy a ponerme tu camisa blanca
y así cuando me veas dormido para siempre
re
irás y llorarás a cántaros sobre mis ojos
y tus lágrimas irán despegando poco a poco mis párpados
hasta encontrarse con el mar
igual que el primer día de la primera vez que te abrazaba
con esta lengua torpe,
con esta mano oscura,
sabré que no triunfó el amor sino el olvido,
pero veré desde la muerte cómo crece tu aliento,
cómo se va inclinando tu hermosura hacia mí.

CUENTAN LOS PÁJAROS DE LA NOCHE
Para Luis Marimón

Cuentan los pájaros de la noche
que bajo algún puente de Las Vegas
murió́ el poeta Luis Marimón
dicen que de frío de olvido y de tristeza
antes dejó escrito estos versos
si estás vivo
el futuro siempre te pertenece
por eso en los atardeceres
cuando el cielo deja caer sus cortinas
y los hombres se hacen criaturas en el polvo
yo entro en las estaciones y en los parques
me duermo lejos de los puentes
lejos de la tristeza y del olvido
donde anidan los pájaros de la noche.
Yo soy quien está junto al árbol talado,
Yo soy quien está junto al árbol talado
lo otro es el tronco seco,
lo otro soy yo con la mano difícil
sobre lo que antes fuera la carne de la tierra
lo del fondo es la noche
el negror es la noche
la multitud es la noche
El sol aquella tarde no hizo al verso,
pero bajó hasta el centro de la vida
y allí de mano a cuerpo y labio a herida
formó toda la voz del universo.
Las hojas prometieron no caerse,
ni abrir su castidad la adormidera,
cuando la sombra oculta de una ojera
le dio por empezar a amanecerse.
Cuenta el silencio entonces que un murmullo
abriose hasta llegar a ser arrullo
y al fin se permitió a las mariposas.
Cuenta el silencio entonces que esta vez
ni el lirio desdobló su brillantez,
ni reventaron de color las rosas.
ES AMOR

Se parece al amor
tiene sus mismos ojos
la manera silente de besarme la boca
me acomoda en la parte más brutal de su pecho
se me va entre los dedos como el agua del mar.
Es incierto me llama / me revuelca en su tumba
Se parece a la muerte este amor que he encontrado
taciturno sombrío
como la primavera
 me ha crecido la hierba de su luz en el pecho
me quedaré a su lado
devoraré las hojas perpetuas del olvido
y la luna
y el tiempo
me reconocerán
ELOGIO Y OLVIDO DE LA MUERTE

He visto a la muerte la he tocado
hemos estado juntos
entre mis dedos
la muerte era pequeña y fatal
pero la he regresado a los que no reconozco
a los hombres sin fe
a las criaturas frías
a las flores soberbias de la noche.

Ya te he cantado muerte
ya he puesto tu ceniza en mis versos.
Este poema es tu elogio y tu olvido,
no he de nombrarte más
voy a escribir del humo
de la espera infinita del mar.

DÉCIMA DE AMOR

Y cuando la lluvia cese
tú vendrás a lloviznarme
y cuando dejes de andarme
puede que a andarte yo empiece.
Y cuando sin ti regrese
friolento y deshabitado,
la lumbre que no me has dado
se prenderá de mi orilla
y cuando encuentre tu arcilla
me
haré polvo enamorado.

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