Por Jorge Polanco

En México, por lo general, al ciudadano muy poco le importa la ideología partidista. A la mayoría le importa un cacahuate si el político es de derecha o de izquierda, si es de social-demócrata o acaso comunista. Lo que en verdad le importa a la gran mayoría ciudadana, en lo que cifra su esperanza, es que la persona o personas que elijan resuelvan los problemas de la comunidad, que garantice su desarrollo económico y social.

Lo que en verdad le importa a la gran mayoría es que le garanticen empleo, salud, educación, seguridad pública, calles pavimentadas y el sano entretenimiento que brindan las unidades deportivas. La tranquilidad social, en suma.

Por eso es importante que el ciudadano, en los procesos electivos, tenga especial cuidado en apoyar a las personas que tengan la capacidad para cumplir con las demandas básicas de la comunidad. Es importante, por ende, que no se deje envolver por la dadiva, por las promesas falsas que nos venden por medio de la publicidad y el marketing político.

Vale la pena recordar que requerimos de políticos comprometidos, sensibles, humildes, que administrar los recursos económicos con eficacia y eficiencia, que se distingan más por sus obras que por sus palabras.

No nos dejemos llevar por aquellas voces que, por estrategia dicen, censuran y descalifican a sus oponentes y cuando les toca a ellos el ejercicio del poder público, resultan peores que aquellos a los que censuraron. Obras, no palabras.

 

Fuente: poramoramiestado.blogspot.mx

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