Nicolás Durán de la Sierra

Este miércoles se cumplieron dos años cabales de que el presidente López Obrador, con el 53 % de votos, en el proceso electoral más concurrido del país, ganara la presidencia de México. Su seguidor más cercano, el de Acción Nacional, tuvo el 22%, en tanto que el oficialista apenas logró los nueve millones de votos. En síntesis, el candidato de Morena arrasó en los comicios del 2018.

Los festejos por el aniversario han menudeado, y buena parte de la celebración, vaya ironía, se debe al diario español El País, periódico que acusa de “populismo” a nuestro gobierno. Sin embargo, la encuestadora Simo Consulting reciénpublicó en sus páginas un amplio sondeo del que se desprende que más del 68% de los mexicanos aprueba la gestión de López Obrador.

Empero, acota la encuestadora que “la mayoría evalúa de manera negativa su manejo de la seguridad (…), y considera que el Gobierno no tiene la epidemia bajo control” aunque en este caso, las cifras son debatibles: el 46 % dice que la epidemia está mal manejada; el 41% opina lo contrario, y hay un 13% indeciso al que con todo desparpajo decidieron suman como negativo.

Con todo y detalles de discusión numérica, el sondeo de la empresa española resulta favorable a López Obrador y coincide con encuestas análogas, algunas pagadas por Acción Nacional, en las que su nivel de aprobación es de más del 60%, es decir que, tomando como referencia tales cifras, su respaldo popular es mayor incluso que cuando ganó las elecciones del 2018.

Desde luego que el respaldo tangible al presidente López Obrador y a su partido se verá en el proceso electivo por venir, pero es muy probable que, de nuevo, se imponga Morena y gane la mayoría de los gobiernos que habrán de renovarse, además de los espacios legislativos. Ante este panorama es que crece la crispación de la anémica y medrosa oposición. Que mejor no hagan encuestas.

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