DR. MIGUEL BORGE MARTÍN

Fundador de la Universidad de Quintana Roo

El fenómeno del turismo es relativamente reciente y no porque antes a la gente no le gustase viajar, sino porque tuvieron que ponerse a nuestro alcance más y mejores facilidades para viajar, antes de que surgieran los flujos masivos de turistas que hoy conocemos. Este fenómeno no sería posible sin las facilidades que hoy ofrece el transporte aéreo. Más turismo implica un mayor uso de aviones, y, con el desarrollo de aeronaves para más de 600 pasajeros, se produjo un mejor aprovechamiento en el uso de los aeropuertos, lo que produce ya cambios favorables para esta industria.

Los cruceros marítimos, que son verdaderos hoteles flotantes para un gran número de pasajeros, son una opción atractiva para el viajero y generan una derrama económica importante en los puertos que tocan y en los sitios con atractivo turístico que se encuentran a unos cuantos kilómetros de distancia.

Debemos señalar que el turismo se ha convertido en una actividad de gran importancia a escala mundial. Lo que comenzó con la motivación de conocer diferentes sitios y diferentes países, y sólo estaba al alcance de un pequeño segmento de la población mundial, se extendió a diferentes ámbitos y a enormes volúmenes de viajeros, al facilitar los viajes y ampliar la oferta de los productos y conceptos que motivan a las personas a viajar.

Antes se viajaba para conocer y se decía que los viajes ilustraban. Hoy los viajes siguen ilustrando, pero la oferta turística se diversificó y permite hablar de turismo de sol y playa, de bienestar corporal, ecológico, de aventura, grupal o de congresos y convenciones, de incentivos, de compras, de golf, de bodas, de pesca, buceo, arqueología, cultural, de espectáculos, de juegos de azar, de parques recreativos o temáticos, etc. De poco o nada le serviría a un destino contar con atractivos y productos turísticos de primera calidad si no los saben los mercados. Por eso es muy importante la promoción, ya que hace llegar la información que les puede interesar, buscando motivar los viajes al destino. El turista no es una persona quieta. Elige un sitio y la forma de cómo llegar a él (avión, automóvil, autobús, barco, tren, etc.), y organiza una serie de actividades, transportándose a diferentes lugares para satisfacer los objetivos que lo impulsaron a viajar. Los turistas, al pagar por los servicios que reciben a cambio de satisfacciones, reparten su presupuesto de viaje entre diferentes manos, imprimiéndole mucha movilidad al dinero, lo que hace que los beneficios se multipliquen más que si la misma cantidad se gastara en forma concentrada. Por eso el turismo es una actividad económica con alta capacidad de generación de empleos y de distribución del ingreso que se genera.

LAS EXPORTACIONES INVISIBLES

El turismo también lleva dinero de una parte a otra, pues el comprador adquiere el producto en el lugar en el que se encuentra. No se puede trasladar la oferta y lo que se tiene que trasladar es la demanda. Para gozar del Museo del Louvre o de nuestras zonas pirámides, tenemos que ir a París o visitar los sitios arqueológicos del maravilloso mundo maya. No puede ser de otra manera. Por eso el turismo realiza exportaciones, que se dice que son exportaciones invisibles.

Con el turismo, el que viaja lleva dinero al sitio donde decide pasar sus vacaciones. El turismo actúa así como factor de nivelación de las disparidades que hay en la distribución regional del ingreso en los planos nacional e internacional, sin ignorar a las empresas que acaparan grandes volúmenes del producto turístico.

El turismo es también un agente del intercambio social y cultural. La presencia de turistas incide en la actitud y las formas de ser de las personas de los lugares visitados, a lo que se suma la influencia que se da a través de los intercambios personales. Y en sentido contrario, los turistas regresan a sus lugares de origen llevando las influencias que recibieron durante su viaje.

Para hacer turismo hay que viajar. Los sitios con atractivos e interés turístico se encuentran distribuidos aleatoriamente a lo largo y ancho del planeta. Un lugar cercano a nuestra residencia puede ser atractivo, pero iremos como visitantes y no como turistas, porque nos queda cerca.

Los satisfactores del visitante son distintos a los del turista. El visitante se desentiende de algunas cosas, porque están incorporadas a su rutina diaria o de fin de semana, y no lo motivan como motivan a los turistas. Para hacer turismo hay que alejarse de lo rutinario. Otros vendrán a hacer turismo en nuestro lugar habitual, pero nosotros tenemos que salirnos de él para poder sentirnos turistas.

Al viajar, buscamos el mayor provecho posible de nuestro presupuesto de viaje: convertir el gasto en satisfacciones, experiencias, relajamiento y algunas otras cosas más que enriquecen nuestra vida personal y familiar y permiten disiparse, para luego regresar al ritmo de lo rutinario. Es decir, el turista espera recibir servicios de calidad, acordes con lo que paga, y un trato cálido y cordial de los lugareños. Los que recibieron en su viaje molestias o mal servicio no aconsejarán la visita, ni quedarán invitados a regresar.

También se viaja para ir a convenciones, congresos o grupos de incentivos y similares, y en estos casos es usual que los organizadores elijan destinos turísticos que cuenten con apoyos logísticos y facilitan el diseño de programas interesantes para los acompañantes. Las actividades grupales configuran un mercado afín al mercado turístico, y comparten atributos del turismo convencional.

En los últimos años, se ha multiplicado la rapidez con que se desenvuelve la vida. A diario, la tecnología facilita y amplía las posibilidades de lo que hacemos y acelera el ritmo y la intensidad con que aprovechamos nuestro tiempo libre. Tratándose del transporte aéreo, no sólo se ha reducido la lejanía geográfica al acortar tiempos, sino que se ha reducido también la lejanía económica que hace del avión un medio más accesible a un mayor número de personas, de las cuales, una gran parte son turistas.

Al utilizar el avión a precios relativamente bajos, el turismo amplió fronteras. Adicionalmente, la modalidad de los vuelos de fletamento —o vuelos chárter—, con tarifas bajas y buena renta para las empresas, también aporta al movimiento turístico mundial.

EL CARIBE MEXICANO

Los destinos del Caribe mexicano, nacidos como destinos de sol y playa, son hoy “multidestinos” que ofrecen una gama amplia de opciones a sus visitantes. El turismo no se detiene; la oferta estatal sigue en ascenso, sobre todo en la Riviera Maya, a la que se suma la oferta del Caribe Internacional, dificultando la comercialización y el equilibrio de tarifas. Todos los días tenemos que actualizarnos, crear nuevos productos y hacer un gran esfuerzo de promoción para que la oferta se conozca y se venda. Tenemos que trabajar a diario para mejorar la calidad de lo que ofrecemos y para ampliar nuestra cultura turística.

Hoy las tendencias del turismo son distintas a las de hace algunos años y nuestros atractivos deben aprovecharse integralmente para poder satisfacer y aprovechar mercados que valoran de manera distinta los productos turísticos. También deberemos vincular de mejor manera al turismo con el cuidado ecológico y medioambiental ya que, en la medida en que por voracidad o descuido lastimamos los equilibrios ecológicos, ponemos en serio riesgo la sustentabilidad de la actividad turística y, claro, la sana coexistencia con nuestro planeta Tierra. En unas cuantas décadas, muchos turistas escogerán los destinos que visiten, tomando en cuenta lo que estén haciendo para ahorrar energía, proteger el medio ambiente y cuidar los recursos naturales. De no ser así, no los visitarán.

Hasta dónde vamos a llegar con el turismo no lo sé. Siempre hay más de un camino para llegar a donde uno quiere ir. Cada camino es diferente, con experiencias propias —dialéctico— con ajustes, yerros y rectificaciones. Decía un maestro que nada se puede entender a cabalidad al margen de sus circunstancias. Sin embargo, lo importante en verdad es la continuidad en el esfuerzo; eso que llamamos perseverancia. Pero antes que el esfuerzo está la voluntad, la convicción de que lo que se hace vale la pena, para uno y para los demás. Ése es el verdadero camino que deberemos seguir

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