El Himno Nacional Mexicano que entonamos hoy en día fue compuesto por Francisco González Bocanegra (autor de la letra) y por Jaime Nunó (hacedor de la música). Dicha melodía constaba de 10 estrofas; sin embargo, en 1855, después de que Juan Nepomuceno asumiera la presidencia, fueron prohibidas las estrofas IV y VII. ¡Conoce la historia!

Los intentos por establecer un himno

Para que pudiéramos tener el Himno Nacional Mexicano que hoy cantamos orgullosos y que nos identifica tanto como mexicanos, tuvieron que acontecer numerosos inconvenientes y diversas anécdotas.

Según se cuenta, muchos himnos fueron rechazados hasta que una muchacha decidió encerrar a su novio para que escribiera el poema que terminaría por ser el vencedor y convertirse en el himno definitivo.

Cabe mencionar que, la historia del Himno se remonta a antes de la Independencia de México. De hecho, se reconoce como primer himno nacional a la Marcha Granadera o Marcha Real que, desde 1761, comenzó a usarse en España, así como en sus colonias.

El autor de dicho tema fue Manuel de Espinosa de los Monteros. La pieza se utilizaba durante las ceremonias cívicas y tomó nuevo sentido durante la Guerra de Independencia. Aunque, este primer intento fracasó debido a que la gente la olvidaba con facilidad.

Himno Nacional Mexicano
Himno Nacional Mexicano

El segundo y tercer intento fallido

Ya después de la época independentista, tuvo lugar el segundo intento por establecer un himno. Esta vez se impulsó la obra de Juan Torrescano en 1821, quien dedicó la pieza a Agustín de Iturbide. Y, aunque dicho intento también fracasó, logró pasar a la historia gracias a que promovía la libertad del pueblo mexicano.

Somos independientes,
¡viva la libertad!
¡Viva América libre
y viva la igualdad!
¡Viva América libre
y viva la igualdad!”

Posteriormente, el 13 de julio de 1844, fue el turno de Eusebio Delgado, quien musicalizó un poema anónimo que rendía homenaje a Antonio López de Santa Anna –quien a su vez cumplía con su octavo periodo de gobernatura–. No obstante, esta propuesta tampoco funcionó.

Entonces, ¿quiénes son los autores del Himno Nacional?

Después de los mencionados, muchos otros himnos sufrieron la misma suerte y fueron rechazados. Esto continuó hasta que, después de la Independencia y de la pérdida de Texas en 1853, el expresidente Santa Anna necesitaba emplear símbolos patrios que ayudaran a unir a la población.

Entre ellos consideró pertinente tener un himno que encendiera la sangre de la gente. De esta forma, a pesar de las guerras y pérdidas, se sentirían orgullosos de pertenecer a México. Para ello, Santa Anna lanzó una convocatoria que salió en el Diario Oficial y que se dividió en dos partes: para la escrita y para la musical.

El vencedor, en cuanto a la letra, fue el poeta Francisco González Bocanegra, quien era originario de San Luis Potosí. Según se cuenta, al principio Bocanegra no quería participar. No obstante, Guadalupe González del Pino y Villalpando, su prometida, lo obligó a concursar.

Para ello se dice que Guadalupe lo encerró hasta que, cuatro horas después, una hoja salió por debajo de la puerta de la habitación en la que se encontraba el poeta. Fue así como surgió una letra que permanece hasta nuestros días.

Francisco González Bocanegra, autor del Himno Nacional
Francisco González Bocanegra, autor del Himno Nacional

¿Cuál es el significado del Himno Nacional Mexicano?

En los versos de Bocanegra se expresaba el amor por la patria, así como la disposición general para defenderla ante la amenaza de cualquier invasión extranjera. Asimismo, a Santa Anna le agradó la idea de ser recordado como “Vencedor de Tampico”.

Jaime Nunó, el compositor del Himno Nacional

Ya se tenía la letra. Sin embargo, faltaba la música. Por ello se lanzó la segunda convocatoria con el fin de musicalizar el poema de Bocanegra. 15 compositores respondieron al llamado. No obstante, el vencedor fue el español Jaime Nunó, a quien Santa Anna había conocido durante su visita a Cuba.

Debido a su origen directamente europeo, la música de Nunó no fue bien recibida por los mexicanos. Empero, pese a la molestia de la gente, el Himno Nacional Mexicano fue revestido con su música e interpretado por primera vez en público el 15 de septiembre de 1854 en el Teatro Santa Anna (que después se convirtió en el Teatro Nacional de México).

A pesar de todo, la presentación no se considero oficial pues Santa Anna no asistió al evento. Así, el estreno oficial ocurrió un día después, el 16 de septiembre. Tiempo después, cuando Juan Nepomuceno llegó al poder, se suprimieron dos estrofas del Himno pues enaltecían a Iturbide y a Santa Anna.

Posteriormente, los presidentes que lo sucedieron olvidaron el Himno. Y, aunque era posible que esta versión cayera en el olvido al igual que las anteriores, el presidente Porfirio Díaz lo retomó durante las ceremonias oficiales.

Finalmente, al igual que el Escudo Nacional y la Bandera de México, el Himno Nacional Mexicano se convirtió en nuestro himno oficial en 1943 gracias al entonces presidente Manuel Ávila Camacho.

Himno Nacional Mexicano (versión corta de 4 estrofas)

Coro

Mexicanos, al grito de guerra
el acero aprestad y el bridón,
y retiemble en sus centros la tierra.
al sonoro rugir del cañón.

Estrofa I

Ciña ¡oh patria! tus sienes de oliva
de la paz el arcángel divino,
que en el cielo tu eterno destino
por el dedo de dios se escribió.

Más si osare un extraño enemigo
profanar con su planta tu suelo,
piensa ¡oh patria querida! que el cielo
un soldado en cada hijo te dio.

Coro

Estrofa II

¡Guerra, guerra sin tregua al que intente
de la patria manchar los blasones!
¡guerra, guerra! los patrios pendones
en las olas de sangre empapad.

¡Guerra, guerra! en el monte, en el valle
los cañones horrísonos truenen,
y los ecos sonoros resuenen
con las voces de ¡unión! ¡libertad!

Coro

Estrofa III

Antes, patria, que inermes tus hijos
bajo el yugo su cuello dobleguen,
tus campiñas con sangre se rieguen,
sobre sangre se estampe su pie.

Y tus templos, palacios y torres
se derrumben con hórrido estruendo,
y sus ruinas existan diciendo:
de mil héroes la patria aquí fue.

Coro

Estrofa IV

¡Patria! ¡patria! tus hijos te juran
exhalar en tus aras su aliento,
si el clarín con su bélico acento
nos convoca a lidiar con valor.

¡Para ti las guirnaldas de oliva!
¡un recuerdo para ellos de gloria!
¡un laurel para ti de victoria!
¡un sepulcro para ellos de honor!

Mexicanos al grito de guerra
el acero aprestad y el bridón,
y retiemble en sus centros la tierra.
al sonoro rugir del cañón.

Partitura del Himno Nacional
Partitura del Himno Nacional

Letra completa del Himno Nacional Mexicano

(Coro)
Mexicanos, al grito de guerra
El acero aprestad y el bridón,
Y retiemble en sus centros la tierra
Al sonoro rugir del cañón.

Ciña ¡Oh Patria! tus sienes de oliva
de la paz el arcángel divino,
que en el cielo tu eterno destino
por el dedo de Dios se escribió.
Mas si osare un extraño enemigo
profanar con su planta tu suelo,
piensa ¡Oh Patria querida! que el cielo
un soldado en cada hijo te dio.

II

En sangrientos combates los viste
por tu amor palpitando sus senos,
arrostrar la metralla serenos,
y la muerte o la gloria buscar.
Si el recuerdo de antiguas hazañas,
de tus hijos inflama la mente,
los laureles del triunfo, tu frente,
volverán inmortales a ornar.

III 

Como al golpe del rayo la encina
se derrumba hasta el hondo torrente
la discordia vencida, impotente,
a los pies del arcángel cayó.
Ya no más de tus hijos la sangre
se derrame en contienda de hermanos;
solo encuentre el acero en tus manos
quien tu nombre sagrado insultó.

IV

Del guerrero inmortal de Zempoala
Te defiende la espada terrible,
Y sostiene su brazo invencible
tu sagrado pendón tricolor.
El será del feliz mexicano
en la paz y en la guerra el caudillo,
porque él supo sus armas de brillo
circundar en los campos de honor.

¡Guerra, guerra sin tregua al que intente
de la patria manchar los blasones!
¡guerra, guerra! los patrios pendones
en las olas de sangre empapad.
¡Guerra, guerra! en el monte, en el valle,
los cañones horrísonos truenen
y los ecos sonoros resuenen
con las voces de ¡Unión! ¡Libertad!

VI 

Antes, Patria, que inermes tus hijos
bajo el yugo su cuello dobleguen,
tus campiñas con sangre se rieguen,
sobre sangre se estampe su pie.
Y tus templos, palacios y torres
se derrumben con horrido estruendo,
y sus ruinas existan diciendo:
de mil héroes la patria aquí fue.

VII 

Si a la lid contra hueste enemiga
nos convoca la trompa guerrera,
de Iturbide la sacra bandera
¡Mexicanos! valientes seguid.
Y a los fieros bridones les sirvan
las vencidas enseñas de alfombra:
los laureles del triunfo den sombra
a la frente del bravo adalid.

VIII 

Vuelva altivo a los patrios hogares
el guerrero a contar su victoria,
ostentando las palmas de gloria
que supiera en la lid conquistar.
Tornáranse sus lauros sangrientos
en guirnaldas de mirtos y rosas,
que el amor de las hijas y esposas
también sabe a los bravos premiar.

IX 

Y el que al golpe de ardiente metralla
de la Patria en las aras sucumba
obtendrá en recompensa una tumba
donde brille de gloria la luz.
Y de Iguala la enseña querida
a su espada sangrienta enlazada,
de laurel inmortal coronada,
formará de su fosa la cruz.

¡Patria! ¡Patria! tus hijos te juran
exhalar en tus aras su aliento,
si el clarín con su bélico acento
los convoca a lidiar con valor.
¡Para ti las guirnaldas de oliva;
¡un recuerdo para ellos de gloria!
¡un laurel para ti de victoria;
¡un sepulcro para ellos de honor!

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