Nicolás Durán de la Sierra

El doctor Hugo López Gatell, el subsecretario encargado de atender la epidemia del coronavirus en México, debe gratitud a la grey de Acción Nacional, comenzando por Marko Cortez, líder del partido, hasta doña Lily Téllez, talentosa actriz de vodevil cima del humor involuntario; sin ellos; sin la opacidad que proyectan, sus esfuerzos contra la epidemia no tendrían el mismo resplandor.

Véase si no: en la pasada comparecencia en el Senado de Jorge Alcocer, el secretario de Salud, la asistencia de López-Gatell hubiera pasado inadvertida de no ser por el senador Jorge Luis Preciado, quien lo fustigó por haberse sacado fotos junto a senadores de Morena poco antes del evento. Según el panista, el funcionario debía estar de luto por los 90 mil muertos por el Covid.

Sabido es que el rencor contra López Gatell al principio era un mero reflejo del encono panista en contra del presidente López Obrador, pero luego la ojeriza se tornó personal para sus legisladores. Unos dicen que es por el tono didáctico con que los trata; otros más porque les repite que son una minoría, y otros tantos por enviarlos a cada rato al diccionario.

No se ha de caer en este comentario en el lugar común de intentar explicar a tan refinada grey el significado de las ironías con que el subsecretario de Salud adoba las réplicas a sus diatribas, pero sí decir que engrosó el habla política con la sonora voz “disonancia cognitiva”, y no cual sinónimo de “incongruencia” sino como de supina estupidez… Bueno, pero la idea está cercana.

Así pues, como se dijo, López Gatell debe mucha de su fama al redil panista, una minoría política que con sus ataques le dio ocasión de ser una Súper Star. Por cierto, la denuncia en su contra por delitos de lesa humanidad planteada ante la Fiscalía General de la Republica no fue estéril; brindó a la instancia horas de risas, lo que no es poca cosa en estos difíciles tiempos.

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