El Minotauro

Nicolás Durán de la Sierra 

Conforme pasan los días y se ensancha el volumen de la deuda doméstica dejada por el gobierno anterior, la que ronda ya los cinco mil millones de pesos, con las obvias protestas del gobierno de Mara Lezama; mientras que el monto del débito sigue creciendo, en medida similar se diluye para el exgobernador Carlos Joaquín González la posibilidad de ser embajador de México en Canadá. 

No se trata sólo de que el creciente escándalo financiero pueda nublar su camino a la embajada y que día a día se tome más a broma la tersura de la pasada transición de poderes, sino que su postulación, además, tiene que ser aprobada por el Senado de la República, donde el ex gobernador no goza del afecto de la nueva oposición, comenzando por Acción Nacional. 

Irreal o fantástica la acusación del PAN de que los dejó a la deriva en las pasadas elecciones para sumarse de facto a las filas de Morena, lo cierto es que será cuesta arriba su ruta en el Senado, donde cada voto que gane de la oposición significará un triunfo, pues sabido es que a ésta cualquier propuesta del presidente López Obrador le incomoda, sea del tipo que fuere.

Si toda la información financiera del gobierno anterior está o no en los portales de información pública, poco le importa al nuevo gobierno, pues sea como fuere la crisis está en sus manos y tendrá que solucionarla en el corto plazo. Lo bueno es que la deuda bancaria fue atendida y el rango crediticio estatal es alta. Allí, acaso, la clave de la deuda doméstica, que la banca no acepta rebajas. 

El próximo 19 de octubre comparecerá ante el Congreso Eugenio Segura, el nuevo titular estatal de finanzas, y él informará del balance de la deuda doméstica. Entre tanto, Carlos Joaquín se apresta a lidiar en el senado y quizá con una fúrica Lily Téllez, vocera oficiosa del PAN. Por cierto, es falso que antes de entrar las sesiones se le vaya a pedir una prueba antidopaje. Son calumnias.

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