En el territorio mexicano la pena de muerte tiene una larga historia, durante la época prehispánica eran comunes las ejecuciones de quienes transgredían las normas sociales. Pasada la época prehispánica, fueron las autoridades eclesiales del Virreinato de la Nueva España las encargadas de aplicar las penas capitales. Muchas de las herejías o faltas graves que terminaban en manos de la Santa Inquisición terminaban en pena de muerte.

Pena de muerte

Sin embargo, ni la Constitución de Cádiz (1812), ni la de Apatzingán (1814) hacen mención de la pena capital como máximo correctivo. No fue sino hasta las constituciones de 1824 y 1842 en las que aparece un antecedente legislativo. En la última de éstas, la Asamblea Constituyente estableció los primeros límites en su aplicación, prohibiendo su uso para delitos políticos, pero permitiéndola para asaltantes, asesinos e incendiarios.

Pintura de Goya.

Para 1657 la nueva Carta Magna eliminó la pena de muerte para todos los delitos. En el artículo 77 se mencionaba que “la pena capital en el estado no se impondrá por delito alguno sujeto a su competencia”.

Sin embargo, en 1929 la pena de muerte nuevamente apareció en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Sin embargo, la sanción penal fue abolida y su aplicación quedó excluida en el ámbito federal, incluyendo el entonces Distrito Federal, hoy Ciudad de México. Posteriormente cada uno de los estados prohibió la pena de muerte de forma paulatina.

Famosos que fueron condenados a pena de muerte

Entre los famosos en la historia de México que murieron por pena de muerte se encuentran los independentistas Miguel Hidalgo, por “mandante de alevosos homicidios”, y José María Morelos y Pavón, por “herejía y traición”. El mismo destino corrieron los emperadores Agustín de Iturbide y Maximiliano de Habsburgo.

La pena capital fue utilizada en algunos casos para realizar magnicidios, tal es el caso del fusilamiento de Francisco I. Madero.

Sin embargo, también encontramos casos como el del Tigre de Santa Julia ejecutado en 1910 por asesinato, robo y rebeldía contra el gobierno. O el del padre Agustín Pro, quien fue condenado injustamente por el asesinato del presidente Álvaro Obregón.

El último condenado a muerte en México

Pese a las cuestiones legislativas, la pena de muerte se mantenía en muchos casos porque no existía la presión internacional. La últimas ejecuciones oficiales en México ocurrieron en el estado de Coahuila en 1961. El sentenciado fue un soldado llamado José Isaías Constante Laureano, acusado de insubordinación y asesinato de superiores.

El hombre, de 29 años, pidió que no le vendaran los ojos, pues quería morir mirando el alba. A las 4:30 horas del 9 de agosto de 1961, Constante fue conducido al paredón de la Sexta Zona Militar de Saltillo. Tras los disparos falleció de forma instantánea.

Sin embargo, la ejecución de 1961 se trató de un acto militar, ya que la última ejecución civil ocurrió 1937.

pena de muerte

2005, año de la abolición total de la pena de muerte en México

La abolición de la pena de muerte fue un proceso paulatino y heterogéneo. Fue sucediendo en los siguientes estados en las fechas señaladas:

  • Michoacán, 1924
  • Querétaro, 1931
  • Jalisco, 1933
  • Zacatecas, 1936
  • Chihuahua, 1937
  • Chiapas y Yucatán, 1938
  • Sinaloa, 1939
  • Coahuila, 1941
  • Campeche y Puebla, 1943
  • Durango, 1844
  • Veracruz, 1845
  • Aguascalientes, 1946
  • Guerrero, 1953
  • Guanajuato y Nayarit, 1955
  • Tamaulipas, 1956
  • Tlaxcala, 1957
  • Estado de México y Tabasco, 1961
  • Hidalgo, 1962
  • San Luis Potosí y Nuevo León, 1968
  • Morelos, 1970
  • Oaxaca, 1971
  • Sonora, 1975
pena de muerte
Juan Soldado fue un condenado a muerte en Tijuana que se convirtió en objeto de veneración popular.

Pese a que los estados prohibían desde 1975 la pena de muerte de forma general, no fue sino hasta 2005 que el expresidente Vicente Fox abolió la pena de muerte y cualquier tipo de tortura en México.

“Este día quedará grabado como aquel en que México se unió a los países que tienen en el respeto a la vida uno de sus más altos derechos.”

Expresó el entonces mandatario mexicano.
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