Nicolás Durán

Si hasta ahora Los Pinos y el PRI habían centrado sus ataques contra Ricardo Anaya, su otrora aliado y hoy enconado enemigo, la mira del político está a punto de cambiar luego de que Andrés Manuel López Obrador anunciara que, de ganar, revisaría el proyecto del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México al que, sólo de entrada, tiene por inviable tanto por su costo como por su ubicación.

Sólo de entrada -dije- pues a su costo de casi 190 mil millones de pesos, para un país con graves carencias sociales; su ubicación, un área de inundación como la cuenca del Lago de Texcoco, ahora se agrega que el proyecto se intenta realizar con parte de los fondos de retiro de los trabajadores y, de remate, las cuentas no cuadran pues la Auditoria Superior de la Federación reportó ya irregularidades por mil millones de pesos.

Faltaría espacio para señalar las anomalías del dicho aeropuerto. El anuncio del líder de Morena de que se revisará el proyecto generó la alarma del gobierno de Peña Nieto y hará que el encono contra Ricardo Anaya pase a segundo plano; la pandilla en el poder ve en riesgo su “seguro de desempleo” y eso si los enfurece, que las elecciones y la democracia son lo de menos si el negocio sigue a la alza y dejando dinero.

La necesidad, no urgencia; la necesidad de una nueva plataforma aeroportuaria en la capital del país resulta evidente; su tráfico lo pide, mas no olvidemos que con 44 millones de pasajeros al año, el de la Ciudad de México sigue siendo el principal de América Latina y el quinto aeropuerto más grande de Norteamérica. Se requiere, pero no es urgente como lloran en Los Pinos cual si perdieran el gran negocio del “año de Hidalgo”.

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