Sin duda, la presencia de la bella Marilyn Calipigia en el dédalo reconforta el otoño de El Minotauro, que aún lejano está el invierno, pero ello tiene un costo: la paz en la cima del Monte Ida, en Creta, es casi recuerdo.
Sin duda, la presencia de la bella Marilyn Calipigia en el dédalo reconforta el otoño de El Minotauro, que aún lejano está el invierno, pero ello tiene un costo: la paz en la cima del Monte Ida, en Creta, es casi recuerdo.
Por Jorge Polanco Zapata Hay personas que tienen como pasatiempo o práctica cotidiana el de reunirse en torno a una buena taza de café con…
Por: Nicolás Durán de la Sierra. La recepción de Dédado, ingeniero heleno, y de Náucrate, su consorte, dejó agotada a la trupé del Laberinto, comenzando…
Por Nicolás Durán de la Sierra Para evitar lamentos de lectores bastos en el sentido de que El Escriba se ocupa más de las aventuras…
La que el lector tiene ante sí es más que una columna y no porque su contenido sea extraordinario o su redacción supere a la de Juan Ramón Jiménez en su célebre Platero y yo, lo que bien podría vejar a una cima de las letras hispanas; no, lo que ocurre es que es doble porque suma párrafos de la entrega que debió aparecer la pasada semPana a textos de nueva factura. Se avisa que además de frescos, están bien sazonados.
En México, por lo general, al ciudadano muy poco le importa la ideología partidista. A la mayoría le importa un cacahuate si el político es de derecha o de izquierda, si es de social-demócrata o acaso comunista.
Muchas veces, por la fuerza de la costumbre, nos expresamos sin tener en cuenta el poder de la palabra. «Las palabras tienen poder: animan o…