La historia en torno a la agregaduría de Cultura de la Embajada de México en España ha dado varios giros, así es como comenzó.

La historia de terror en torno a la agregaduría de Cultura de la Embajada de México en España pareciera se comenzó a escribir el 6 de agosto pasado, cuando su titular, Jorge F. Hernández, dio a conocer que había sido cesado del cargo por el director de Diplomacia Cultural de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Enrique Márquez, pero en realidad comenzó un día antes:

El escritor dedicó su Agua de azar –publicada dentro de las páginas de M2 de MILENIO- a defender a la lectura como una actividad placentera, en referencia a las palabras de Marx Arriaga, director de Materiales Educativos de la SEP, quien durante una conferencia dictada a invitación de la Escuela Normal de San Felipe del Progreso, hizo una crítica a la lectura por placer, porque como tal responde al consumismo, al tiempo de llamar a impulsar a la lectura como una acción emancipadora.

“Por supuesto que se puede leer bajo la muy ideologizada militancia del errado o confundido bibliotecario improvisado que acaba de clamar algo en torno al consumismo capitalista como afán opuesto a quienes creen que leyendo reviven Playa Girón o las heridas de Camboya, cuando en realidad su tufillo más bien apesta a Pol Pot (que no es precisamente un guiso inglés), ese demente que pintó en letras rojas la condena fanática contra todo aquél que llevara lentes, gafas p quevedos de diversas dioptrías ‘pues revelan que se trata de un lector’”, escribió Jorge F. Hernández en su columna.

Tras ello, Enrique Márquez emitió un comunicado en el cual señalaba que la cancelación del contrato se debió a que “el señor Hernández incurrió en comportamientos graves y poco dignos de una conducta institucional que nos llevaron a solicitar a la Secretaría el término de su contratación”, se leyó en un primer comunicado, si bien en una segunda versión del mismo mensaje se elimina la palabra “graves”.

Ante la amplia polémica generada en redes sociales, el hasta entonces funcionario de la cancillería dio a conocer otro texto en el que defendía que no era un acto de censura por los artículos y opiniones del narrado, “se trata de un asunto ético y de conducta institucional”.

“El Sr. Hernández se refirió en términos muy ofensivos y misóginos a quien era su jefa, la Sra. Embajadora de México en España, María Carmen Oñate Laborde. El propio Sr. Hernández, buscando mi apoyo, me refirió lo ocurrido con dicho evento. Esto está documentado”, ante lo cual se solicitó la cancelación del contrato, porque “de ninguna manera podría estar de acuerdo con conductas ajenas al debido respeto a las personas y a los códigos de ética institucional”.

Cuando la tormenta parecía amainar, decidió ofrecer el cargo a la escritora Brenda Lozano, quien a través de su cuenta de Twitter se había caracterizado por ser una crítica de distintas políticas del presidente Andrés Manuel López Obrador, lo que propició que se lanzara una campaña en contra de la designación, teniendo entre los principales opositores al historiador Pedro Salmerón Sanginés.

La mañana del miércoles 18 de agosto, Enrique Márquez presentó su renuncia a la SRE “con efectos a partir del próximo 1 de septiembre”, debido a lo que definió como los recientes y lamentables acontecimientos que se suscitaron “por la decisión de dar por terminada la Comisión de Agregado Cultural de la Embajada de México en España, Jorge F. Hernández, y por el nombramiento de Brenda Lozano para sucederle en el cargo”, frente a lo cual consideró que sus espacios de “acción e interlocución con la comunidad cultural ya no son los de antes”.

En el documento, difundido a través de su cuenta de Twitter, Enrique Márquez consideró que le resultaría muy difícil construir grandes resultados y consensos, “como hasta ahora”, en la nueva Diplomacia Cultural que México necesita”.

El nuevo capítulo se presentó al día siguiente, cuando en otra carta, Márquez acusó al historiador Pedro Salmerón Sanginés de ser el encargado de desatar una guerra en redes sociales contra la designación de Brenda Lozano como Agregada Cultural de la Embajada de México en España.

“La guerra en redes sociales que ha activado Pedro Salmerón, un furibundo militante que es escuchado por el poder, ha encontrado, desde el día de ayer, un significativo eco y no deja de ser un elemento que explica mi renuncia”, denunció el promotor.

Si bien el cargo como agregada Cultural de México en España sigue en la cancha de Brenda Lozano, sus horas ya estarían más que contadas, luego de que el presidente López Obrador recomendara, en su conferencia matutina del viernes 20 de agosto, que el agregado cultural fuera una poeta indígena, “del Istmo o del centro del país”.

“Voy a proponerle a Marcelo que quien nos represente en lo cultural sea una mujer indígena, una poeta del Istmo, de aquí del centro del país, mexica, que hay muchos hombres y mujeres con mucha preparación y ya ni hablar de cultura”.

Ahora a esperar la culminación de una trama que no hubiera imaginado ni el más avezado o la más avezada de nuestros escritores.

Con información de Milenio

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