Monserrat Faura

> NICOLÁS DURÁN DE LA SIERRA

Montserrat Faura es menuda, de andar y hablar mesurados, como si sopesara las palabras. De risa fácil, no hay materia que no le atraiga y va de la ciencia a la política con soltura, aunque las artes plásticas son su tema predilecto. A ellas les ha dedicado su vida. Pintora y escultura, en 1963 fue designada, en su natal Barcelona, como Maestra Artesana Escultora por la Generalitat de Catalunya.

El diálogo ocurre en Puerto Morelos, donde reside desde hace años, aunque ha viajado por meses a San Cristóbal de las Casas, Chiapas, pueblo que le inspirara para escribir su poemario Luz del Yax (edición 39 de los Cuadernos de la Gaceta), en el que plasma su encuentro con el pensamiento maya peninsular. Allí “empecé a tejer con mimo los colores de un día nuevo…”, recuerda algunos versos de su libro.

Un tema que le apasiona es la relación que existe entre el arte y la salud, entre la armonía y el bienestar. “Si estar sano es tener el cuerpo armónico – dice–, buscar esa armonía en la mente y el espíritu se refleja en lo físico. El concepto, anclado en la ciencia, lo descubrí hace ya muchos años al intentar ayudar a mis alumnos cuando daba clases de pintura en Barcelona.

“Tenía algunos a los que expresarse les costaba mucho y no sólo en la pintura, sino también en otros aspectos de sus vidas. Les urgía salir de sí mismos, pero se decían ‘no sirvo para esto’. Fue así que, en su beneficio y en el mío, claro, comencé a investigar el binomio cerebro-creatividad. De ello nacería, años más tarde, el Centro de Dinamización de los Procesos Cerebrales a través del Arte.

“La creatividad era una idea que me llamaba la atención. Escuchaba decir ‘éste es creativo, éste no’, y, en fin, al acudir a los científicos para hablar de ello, uno me lo explicó muy claro: la diferencia entre el cerebro de un primate y el de un hombre es poca. Lo que nos diferencia es nuestra capacidad de crear. Cuando estamos en todo nuestro ser, es cuando creamos y creamos lo que sea, en cualquier ámbito.

“Dejamos de ser un primate que aprende a hacer cosas y nos convertimos en un humano que investiga, se mete en líos y, si no sabe cómo salir de ellos, crea caminos. Al llegar a Puerto Morelos, me dieron espacio en la Casa de la Cultura y allí impartí clases de pintura, pero en realidad dinamizaba los procesos cerebrales de mis alumnos, todo iba junto.

“En el centro de dinamización, llevamos años de trabajar en ello, y el tema es amplio. Digamos que la tarea es silenciar la zona izquierda cerebral, para dar voz a la parte derecha: la creativa. No es nada fácil, pues en el lado izquierdo es donde se ubica la razón, que es la dominante. Nacemos así y por ello, para despertar la creatividad, hay que dinamizar las dos zonas del cerebro. Claro, ésta es una simplificación.”

UNA LARGA TRAYECTORIA

Autora de monumentos públicos, como los del escritor Folch I Torres, en Barcelona, y el del poeta Abu Al Qasin, en Tunes, su obra ha sido premiada en Europa, América y Asia, y forma parte del acervo del Conceill Comarcal de L’Avelanet, en Ariege, Francia; y del Bheren Park, Connecticut, y el The Fines Arts, Florida, en Estados Unidos, al igual que de una larga lista de museos, como el Manolo Hugué y el Museo de la Maternidad, en Barcelona, y de las fundaciones Cau de la Costa Brava, en Girona, y Andrea Serrano, en Islas Canarias.

¿Cuál considera su exposición más gratificante? ¿Más gratificante?…

Diría que la primera es inolvidable. Acababa de egresar del Conservatorio de Artes y Oficios de la Fundación Massana –equivalente a la universidad– y estaba ansiosa de exponer mis obras. Por azares del destino –las cosas pasan como tienen que pasar– conocí a Lina Font, que era una notable crítica de arte de Radio Barcelona. De esto hace muchos años y, en aquel tiempo, la televisión apenas si iniciaba y la radio era muy importante.

“Además del espacio radiofónico, Lina tenía una pequeña galería en la que impulsaba a los artistas jóvenes, a los que comenzábamos, y allí se montó mi primera exhibición, pero no sólo pasó eso, sino que, además, una de mis maestras compró una de mis primeras tallas de madera, una pequeñita, de ébano… Todas mis presentaciones son gratificantes, pero ésa es en realidad muy especial para mí.”

Le pregunto cómo definiría su arte y la artista evade la respuesta, pues no gusta de calificar a su obra. “Qué lo hagan otros”, dice. Sin embargo, matiza: “En mis pinturas y en mis esculturas, se manifiesta la libertad; la creación, sin libertad, simplemente no es creación, y esto tiene que ver con el espíritu que alienta al centro de dinamización del que hablé. Tenemos, debemos aprender a ser libres. El arte es libertad.”

LA LLEGADA A MÉXICO

“Para mí, México fue una explosión de color, una explosión de realidad y de cultura ancestral. Hay una frase que me gusta mucho, que ha sido mi brújula y que dice: ‘Quien pierde las raíces, pierde su Adiós, bronce. 1980. Colección particular, Bélgica Cuarto menguante, 2011, técnica mixta óleo y materia Abril – mayo 2021 GACETA DEL PENSAMIENTO I 29 identidad.’ La idea nos viene de Ramón Lull y de otros grandes filósofos catalanes. Allá, en Catalunya, hemos luchado para no perder nuestra raíz, y, pese a que se ha intentado matarla, no lo han logrado, ni lo lograrán. Creo que la raíz está en cada uno de nosotros y debemos cultivarla en nuestras familias, en nuestro entorno.

 “Al venir a México mi esposo y yo –habla de Alfredo Lanz, también destacado pintor y escultor–, para mí fue espléndido entrar en contacto con sus raíces. Hay una inmensa cultura viva, maravillosa, y a ella me acercaron las mujeres de San Cristóbal de las Casas: mujeres sencillas, muchas de ellas sin saber leer y escribir, me enseñaron muchas cosas con pocas palabras. Me ilustraron con el colorido y el significado de sus trajes, los que llevan con orgullo, con tremenda fuerza…

“Me gusta dibujar y pintar rostros y allí encontré colores y formas diferentes en todo, en los vestidos y en las flores… Quise dejar atrás a Europa e integrarme a toda esa fuerza y esa belleza, no sólo llegar aquí, sino también fundirme con la gallardía de la mujer de aquí, con la forma en que ellas velan por sus tradiciones, con la forma en que enseñan en sus hogares, en su forma de cocinar…

“Luego de dejar San Cristóbal y volver a Puerto Morelos, me vi de nuevo entre los edificios de Playa del Carmen y de Cancún, entre su río de turistas. ¿Dónde estaban las mujeres mayas? Pensé que las había perdido, pero no, aquí estaban. Escribí unas frases sobre eso: ‘… las encontré haciendo fila, esperando la combi, con jeans de mezclilla, pero dentro de éstos: su huipil…’ A pesar de todo lo que significa el turismo, siguen estando aquí las mujeres de las que hablo, y siguen estando con gallardía.”

CATALUNYA EN LA LEJANÍA

Al hablar de las raíces, de culturas ancestrales, el tema de la crisis catalana salta a la mesa. Carles Puigdemont, el otrora presidente de la Generalitat de Catalunya está exiliado en Bélgica y, desde allí, sigue con su lucha independentista. “No hablamos de recuperar las raíces catalanas, sino de no perderlas –apunta la pintora–. Somos un país muy antiguo, hijo de las muchas culturas que pasaron por su territorio y del barro de nuestra tierra, una argamasa que ha generado una idiosincrasia muy fuerte, un sistema muy fuerte.

“Tenemos una identidad propia, con grandes pintores y grandes filósofos y otros creadores que sería largo enlistar, y ellos formaron nuestras raíces, nuestra historia. Una de las cosas que cuidamos, con gran celo, es nuestra lengua. Nunca nuestra gente ha dejado de hablar y escribir en catalán, pero por razones económicas y políticas, sobre todo políticas, han querido diluir esta gran riqueza y no sólo la de Catalunya, sino la de España entera.

“Debe entenderse que España no es una nación con una sola lengua y una sola idiosincrasia, sino una nación de naciones, con sus lenguas y costumbres. Catalunya es un país muy viejo, un país que desde hace más de mil años ha defendido su identidad. Hubo reyes que se empeñaron en que hubiera una sola lengua, una sola idiosincrasia, y fracasaron. España no podrá ser sólo una, sino una España grande y fuerte, pero formada por muchas naciones.”

ROMÁNTICA Y GENEROSA

De los muros de la soleada estancia de su casa, penden las obras de Alfredo Lanz, quien montó una exposición hace unos días en una galería de arte del puerto. Debido a la epidemia, fue una exhibición diferente, pero allí están sus piezas. Su casa es, sin duda, un ámbito propicio para la creación. ¿Cuál es la filosofía que anima a Monserrat para crear su obra? La artista ríe por lo bajo. “La misma pregunta de hace rato, con otro vestido”, comenta.

“Largo es esto de definir lo que hago. Con los colores y las formas intento dialogar con la mente y con el espíritu de la gente que las ve. No me gusta hablar de mi obra para no cuartar la opinión de quien la observa. De nuevo la libertad sería el puntal de mi filosofía: la libertad y el respeto son los caminos de la creatividad… Si alguien ve una obra mía y se inspira o le dan ganas de ponerse a crear, para mí esto sería un gran logro. Mejor que hablen otros…”, afirma.

En verdad, no le gusta hablar de su obra. Sin embargo, es el enamorado Alfredo Lanz quien completa este boceto de la artista: “Ella es romántica y generosa. Estas dos palabras definen sus trabajos y hasta su forma de vida. Con su mirada azul de pintora, diríase que casi todo se convierte en sagrado, en parte de todo lo visible y lo que no lo es. Su mundo es lo onírico y lo sensual…”

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