¿Arte autodidacta, ingenuo, folclórico, sicótico o marginal? ¿Cómo liberar de esas etiquetas a la inclasificable producción artística del mexicano Martín Ramírez (1895-1963)?

Tal es uno de los cometidos del libro Martín Ramírez: arte, migración y locura, del sociólogo Víctor Espinosa, cuya edición en español fue realizada por el Fondo de Cultura Económica (FCE).

El volumen, publicado originalmente en inglés en 2015 por The University of Texas Press, fue presentado de manera virtual con una mesa redonda a iniciativa de la filial del FCE en Estados Unidos.

Participaron el escritor y crítico de arte Fernando Gálvez, la periodista e investigadora Ingrid Suckaer y el autor, moderados por la narradora Gabriela Olivo de Alba.

Según se informó en el acto, transmitido en el canal de YouTube de la filial estadunidense del Fondo, se trata de una investigación detallada, la primera que se hace, sobre la vida y la obra de ese pintor jalisciense autodidacta, considerado por la crítica especializada estadunidense como uno de los cinco artistas marginales más relevantes en el mundo y, muy probablemente, uno de los más cotizados en el mercado.

La forma y el contenido de la producción artística de este inusual creador estuvieron determinados por su experiencia migratoria en Estados Unidos y el desplazamiento cultural que allí sufrió, según Víctor Espinosa, quien precisó que ese aspecto es el argumento principal de su libro.

Martín Ramírez, se dijo en la sesión, tuvo que emigrar en 1925 en busca de mejorar su vida. Sin embargo, el estallido de la Guerra Cristera, dos años después, lo obligó a permanecer en California, donde fue injustamente detenido y recluido en un manicomio, sin haber sido valorado de forma adecuada. Permaneció en diferentes instituciones de salud mental hasta su muerte, en 1963.

Allí inició su labor artística, para la cual empleó los materiales que tenía a la mano; incluso, los fabricó, debido a que en el siquiátrico no se los proporcionaban. Gracias a que fue descubierto por un académico interesado en el arte sicótico, se pudo conservar su obra y, tiempo después, ser reconocido y valorado.

Del siquiátrico al MoMA

La investigación para Arte, migración y locura requirió 10 años a Víctor Espinosa, pues era muy escasa la información sobre el artista y la que había estaba distorsionada, a lo que se suma que no dejó testimonio escrito ni entrevistas.

Nada se sabía sobre su lugar ni fecha de nacimiento, ni sobre su muerte. Se afirmaba que había sido detenido en Los Ángeles, donde vivía como indigente, y recluido en un hospital siquiátrico, detalló el autor.

“Había, entonces, una serie de mitos que el mismo mundo del arte se encargaba de reproducir, porque romantizaba su situación; lo introdujeron en el mercado del arte como ejemplo del artista outsider. Esos datos aumentaban el atractivo de su obra y biografía.”

La aclaración de ese aspecto constituye la primera de las tres partes en las que se divide el citado volumen del investigador: “La primera tarea fue tratar de responder quién era”.

La segunda parte está dedicada a la reconstrucción de la biografía de su obra, con el fin de explicar de qué manera esos dibujos y collages dieron el salto del pabellón de un hospital siquiátrico a los muros del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, entre otros recintos importantes.

Para ello, el autor rastreó cuantos dibujos existen del artista y los ubicó, pesquisa que lo llevó a colecciones y archivos de diversos espacios museísticos estadunidenses, así como a buscar información sobre exposiciones que se hicieron en otras partes del mundo, entre ellas Europa y México.

El tercer apartado del libro incluye una reflexión sobre cómo la información que se tiene del creador ha influenciado la manera en que se entiende su arte: “Ese era otro problema, porque la gente asumía que era un sicótico y, en consecuencia, que toda su obra era producto de la imaginación, que no tenía ningún anclaje en la realidad”.

Víctor Espinosa agregó: “Pero ahora, con la biografía, podemos preguntarnos cuál es la relación entre esas imágenes de su obra y su vida; ese es un tema muy controversial y, sobre todo, en sociología, porque, por lo general, estudiamos más las convenciones sociales, cómo se representa la realidad, no las trayectorias individuales”.

La versión en español del libro Arte, migración y locura del FCE está enriquecida con un epílogo en el que el autor explica cómo ha sido considerado Martín Ramírez en México.

Con información de La jornada.

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