El Minotauro

Nicolás Durán de la Sierra

La reciente visita del presidente López Obrador sí que resultó positiva para Quintana Roo. El anuncio más relevante de la gira fue, desde luego, la creación de un Batallón de Seguridad Turística cuya meta primaria será frenar la ola de violencia que azota al Estado, una ola que ha cobrado muchas vidas, aunque se destaquen tan sólo las que inmiscuyen a turistas.

De hecho, el mismo día de la jornada presidencial, por la madrugada se suscitó en Cancún una balacera que dejó un muerto y cinco heridos, algunos graves. Según la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, entre enero y septiembre de este año se registraron más de mil 200 víctimas de homicidio doloso; en lo que va del mes han ocurrido 29 asesinatos, y sigue la cuenta.

La Encuesta Nacional de Seguridad Pública del Inegi, señala que Cancún se encuentra entre las cinco ciudades más inseguras del país, apenas por debajo de Ecatepec y Naucalpan, en el estado de México. En el sondeo del 2020 de este instituto, el más reciente, casi el 89 por ciento de los cancunenses dicen sentir miedo al salir a las calles, en especial las mujeres.

De allí la importancia de este esfuerzo por recuperar la seguridad pública estatal, sobre todo en la zona norte, la de mayor incidencia delictiva. En Cancún, vértice de la crisis criminal, los muertos se cuentan por millares, aunque por desgracia la comunidad se ha habituado a ello y apenas si ocupan espacios noticiosos. Esta es una verdadera señal de alerta.

Desde otro ángulo, la visita de López Obrador fue muy jugosa para el gobernador Carlos Joaquín, quien de manera tácita fue invitado, al finalizar su mandato, a sumarse al gobierno federal, lo que se rumoraba desde hace unos meses en los corrillos políticos. Es evidente la cercanía entre ellos. Se habla ya del relevo de Miguel Torruco en la Secretaria de Turismo.

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