Nicolás Durán de la Sierra


El anuncio del presidente López Obrador de un dilatado paquete de estímulos fiscales para Chetumal, para el sur estatal por su impacto, va más mucho allá del mero retorno de la zona libre, pues con el reajuste tributario soplan de nuevo vientos de progreso para la capital del Estado pues ello alentará la creación y el desarrollo de industrias que enriquezcan la economía local.

Además, estos estímulos fiscales –la reducción del IVA del 16 al 8 por ciento y del ISR del 30 al 20 por ciento-, sirven como base para apuntalar el próximo tendido del Tren Maya, que tendrá en Chetumal uno de sus puntos de soporte; ello se da también junto con la limpieza del recinto aduanal y con el aumento del volumen de vuelos de y hacia la ciudad capital.

En los análisis que basan tales estímulos, que incluyen también a municipios fronterizos de Chiapas, Tabasco y Campeche, se dice que se otorgan para abatir el índice de “pobreza” del área, que la sitúa muy por encima del promedio nacional. En la zona, la pobreza alcanza al 65.5 por ciento de la población, mientras que la media del país es del 43.7 por ciento, casi 22 puntos arriba.

Por otra parte, la exención de impuestos aduanales y de importaciones, ni aún el subsidio a las gasolinas hará que retornen los “años dorados” del comercio en la zona libre de Chetumal, pues las condiciones del mercado son muy otras –muchos productos son vendidos ya por las grandes tiendas-, pero a pesar de ello el comercio se verá beneficiado al reactivarse la economía local.

A partir del primer día del 2021 la economía del sur del Estado tendrá un gran impulso al entrar en vigor estas medidas que, como se busca, estimulen la creación de nuevas empresas y nuevos empleos. Sería un error que los capitales de la zona se orientasen sólo al comercio. Como se dijo, soplan vientos de progreso para el sur de Quintana Roo. Enhorabuena.

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