Nicolás Durán de la Sierra

Tras meses de postración, la economía estatal comienza a reactivarse, y eso lo evidencia no sólo la información oficial, optimista por política postura, sino también el aumento del flujo turístico de Cancún y de Playa del Carmen. Si con el semáforo sanitario en color naranja, la ocupación hotelera llegó al 27% la semana pasada, el volumen podría duplicarse ahora que se llegue al tono amarillo, lo que se espera que esta próxima semana.

No se trata de un número menor si se considera que la oferta turística, sólo de Cancún, es de 107 mil cuartos hoteleros, y que la reapertura del dicho 30% significó la recontratación de más de mil empleados del sector. El aeropuerto de la ciudad, el segundo más importante del país, apenas hace una semana llegó a 200 vuelos por día, de los cuales el 60% fueron nacionales y el resto de Estados Unidos y de Canadá. El camino ya comenzó.

Sin embargo, estas cifras, aunque positivas no implican que el problema heredado por la crisis sanitaria se haya superado, sino que el camino trazado por el gobierno estatal ha sido el correcto; las penurias que enfrenta éste no son pocas y ha tenido que contratar deuda a corto plazo por casi 800 millones de pesos, que si bien cubiertos, ha significado el pago de intereses. Casi todos los Estados del país están en esta lista de deudores.

Como se dijo, es posible que, con base en los resultados sanitarios obtenidos por el manejo local de la epidemia, la próxima semana el Estado se ubique en el amarillo y  en el norte y en el sur se reabran diversas actividades y se amplíe la operación de otras tantas, lo que hará más notoria la reactivación económica, aunque esto conlleva el riesgo de un repunte de contagios de no tomarse las medidas de contención sanitaria.

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