Nicolás Durán de la Sierra

La labor confiada a Yohanet Torres, la nacida del pacto de la Secretaría de Hacienda con el poder estatal para perseguir los delitos fiscales ocurridos en el Estado, no será fácil. De entrada, antes de que el acuerdo entre en operación, y poniendo sus barbas al remojo, algunas probas voces empresariales exigieron que todo se haga con estricto apego a la ley y, por favor, sin chantajes.

A cambio de la policial tarea, generosa que es Hacienda, el dinero que se recupere de lo defraudado, en especial de las outsourcing ilegales, será para la tesorería estatal. El trato, con el que se espera paliar el recorte del 2021 en lo que toca a las participaciones federales, evoca la manzana que la bruja da a Blancanieves en el relato de los hermanos Grimm. Bonita manzana.

La situación estatal tiene inquietos al gobernador Carlos Joaquín y a su secretaria de Finanzas, quien se ha convertido en pieza fundamental de su gobierno. Pese a la austeridad, el horizonte no es claro y ello da sabor a la manzana con tufillo policial. Se padece la mengua del dinero federal y además la caída hasta el pasado agosto, de casi tres mil millones de la recaudación estatal.

Es posible que los defraudadores fiscales federales sean los mismos que los estatales y de ellos se tiene listado, pero aun así, espera una difícil tarea a Yohanet Torres, flamante Doctora en Ciencias de lo Fiscal. La manzana es atractiva pues, según Hacienda, Quintana Roo es de los estados del país en donde más se dan estos delitos de alto nivel, los de muchos ceros.

Sin embargo, cobrar lo evadido o exhibir a los pillos no será fácil, pues de serlo ya lo hubiese hecho el propio gobierno federal. El pacto fiscal, cual se dijo, alertó a los notables de la Coparmex, quienes advirtieron un posible acoso fiscal estatal, tan pulcros ellos. La Unidad de Inteligencia financiera no es ajena. Mar de fondo es el que contiene la manzana en cuestión…

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