El Minotauro

Nicolás Durán de la Sierra


Para el fin de semana, quizá el viernes, Morena cerrará el registro de candidatos para el gobierno estatal en las elecciones del año próximo, con lo que para la llamada “nueva oposición”, la del PRI y la del PAN, y para las filas del propio partido guinda, quedarán a la vista las fichas del domino político, y con ello comenzará para unos y otros la desgastante lucha electoral.

La lucha salvaje, en realidad, se dará dentro de las filas de Morena, el partido con más posibilidades de ganar la gubernatura, aunque también habrá algunos roces en los otros partidos, aún coaligados, pero serán de menor ímpetu por tratarse, casi, de un mero ejercicio electoral, de un ejercicio que –esperan- les brinde diputaciones directas y a ello canalizarán sus afanes y recursos.

Con base en la convocatoria de Morena, serán cuatro los registros admisibles, dos para ellos y dos para ellas, y se sabe ya que, en esta fórmula están Mara Lezama, la edil de Cancún, y la senadora Maribel Villegas; los que se ignoran son los nombres de los aspirantes, cuya lista es larga, y más ahora que se sumó el de Rafael Marín Mollinedo, cercano al presidente López Obrador.

La elección de candidatos será por medio de encuestas sobre popularidad e imagen pública de los aspirantes, aunque también tendrá peso la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, lo que desde luego ha generado suspicacias. Sin embargo, más allá de los recelos, esta comisión será la que dé a conocer, a más tardar el 10 de febrero, el nombre del candidato oficial.

La que hoy se da es una criba inicial de candidatos y, con base en ella, arrancará la temporada de caza mayor por las candidaturas guindas, diputaciones incluidas, con los guiños y exabruptos que ello implica, que la lucha por el poder es atroz en este y cualquier partido, sobre todo si el candidato guinda va, como se dice de manera coloquial, en caballo de hacienda.

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