El Minotauro

Nicolás Durán de la Sierra

De no estar muy atareada en orquestar el gobierno que habrá de regir Quintana Roo los próximos cinco años, la gobernadora electa Mara Lezama de seguro gozaría con el humor tácito que late en la lluvia de recomendaciones que circulan por las redes para ayudarla a bien integrar su gabinete, no vaya a ser que quiera “achilangar” la burocracia estatal, que los fuereños son fuereños son.

De poco o nada sirve destacar que Quintana Roo, sobre todo en la zona norte, está habitado por gente que viene de todos lados, y que el propio Chetumal fuera formado por toda suerte de migraciones, lo toral es que en el gabinete por venir predominen los capitalinos, ya que otra “poblanizacion” de sur sería insoportable. No, no es broma para el frente nativista.

Por ahora, en realidad, debe estar enterándose al dedillo de la estructura del poder estatal ya como gobernadora electa. La inseguridad pública es grave y, en el corto plazo, no tiene visos de solución y si bien no parte de la nada, como le pasara al actual gobierno en 2016, el reto es enorme; tiene proyectos factibles, pero aun así lidiar con la delincuencia organizada no será nada fácil.

La onerosa deuda estatal, reducida en cierto porcentaje por el gobernador Carlos Joaquín, es otro de los temas torales que habrá de encarar, pues casi el 70 por ciento de los ingresos federales están destinados a pagos a la banca, por lo que el margen de maniobra no es amplio y los costos de operación muy altos, como se vio en los primeros años de la epidemia.

Empero, en algún momento de los casi tres meses que median para que tome el cargo –un lapso larguísimo para un cambio de poderes-; en esos días podrá gozar de los consejos ciudadanos interesados, claro, en el equilibro de su gabinete y, de seguirlos, habrá de tener tres secretarios de salud y al menos dos de gobierno, para no andar con pequeñeces. La cargada en pleno.

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