El Minotauro

Nicolás Durán de la Sierra

El que estamos viviendo en Quintana Roo es un inusual proceso para elegir al siguiente gobernador del Estado y, de paso, a la próxima legislatura. En las jornadas de siempre, el punto crítico llegaba cuando los candidatos de los diferentes partidos debatían en público sus ideas y proyectos, pero hoy la situación es diferente, pues la lid sólo se da, feroz, entre los aspirantes de Morena.

Hasta el momento, en nuestro panorama electoral no se vislumbra figura alguna de la nueva oposición, la del PRI y el PAN, que pueda enfrentar a quien sea designado como candidato de Morena. De hecho, el líder nacional de Acción Nacional da como perdidas para su partido las elecciones no sólo de Quintana Roo, sino también las de Tamaulipas, Oaxaca, Durango e Hidalgo.

Se oyen, sí, algunos nombres de posibles candidatos de la liga opositora, la de los partidos antes dichos más el PRD, como el del priista Filiberto Martínez o la senadora azul Mayuli Martínez, pero ni aunque se formalizara la  alianza –el PRI optimista coquetea con Morena-, ésta le quita el sueño a un partido guinda que da por hecho su triunfo en las urnas, y todo hace suponer que así será.

La verdadera campaña por el gobierno estatal, pues, se está dando dentro de Morena y será hasta fines de mes, al definirse al abanderado guinda, cuando termine una pugna que, más que interna, es externa, pues el método de selección del candidato será por encuesta abierta, pública, lo que marca otra diferencia sustancial con las campañas tradicionales.

Por lo que respecta a la renovación del congreso, una urgente y necesaria renovación, los resultados de las elecciones anteriores hacen suponer que Morena se llevará la más de las diputaciones directas, si bien en este espacio la nueva oposición se anotará algunos puntos, aunque su relativa fuerza estará en las curules de representación proporcional o indirectas.

Cabe decirse que escenarios similares se están dando también en los demás estados en los que se elegirá al nuevo gobernador, salvo en Aguascalientes, donde el PAN augura su triunfo, aunque de darse, sería una   victoria paradójica, pues refrendaría el sistema democrático impulsado por un gobierno federal que no apuesta por un “carro completo”…

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