El Minotauro

Nicolás Durán de la Sierra

Algo mal ha de tener la brújula de la XVII Legislatura del Estado pues la mayoría de sus afanes no llegan a buen puerto, y la reciente designación de la nueva presidente de la comisión estatal de Derechos Humanos no fue la excepción. Omega Istar Ponce Palomeque arriba a este organismo acéfalo por casi dos años rodeada de recelos y hasta podría ser objetada por la vía legal.

Si bien su nombramiento se dio por unanimidad de los diputados presentes, se desechó el llamado de algunos  aspirantes para que se repusiese el proceso de evaluación de los candidatos antes del sufragio, proceso omitido por la pasada legislatura que dio pie al amparo legal contra ella y  el que semiparalizara a la propia comisión estatal por un año y ocho meses.

Por un lado se alega que el recurso se interpuso contra la pasada legislatura, no contra esta; por el otro se afirma que la falta es la misma y que, por si fuera poco, sobre la recién designada pesan denuncias por atentar, precisamente, contra los derechos de empleados de la propia comisión estatal cuando Omega Istar Ponce fuera alta funcionaria de la misma en el 2020.

Si bien la denuncia no procedió, quedó el registro en la carpeta de incidencias de que se acusa al controvertido Marco Antonio Toh Heuán, titular de la comisión entre 2018 y 2022, quien la nombrara  secretaría técnica del organismo a pesar de que la ley orgánica de la propia institución exige que el cargo lo ejerza un abogado; ella es psicóloga de una universidad de Cancún.

Salta a la vista que a esta legislatura le falla la brújula, aunque no queda claro si por indolencia o por omitir su autonomía, mas por lo que fuere, su imagen pública no es decorosa. Por cierto, los diputados dejaron para otro día la elección de consejeros de la sufrida comisión de derechos humanos. Quizá estén en busca de los perfiles menos idóneos.

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