El Minotauro

Nicolás Durán de la Sierra

De no ser por el desaseo electoral de Playa del Carmen, el que de seguro terminará en los tribunales, la pasada jornada electiva bien puede calificarse de exitosa en el resto de Estado. De hecho, la asistencia a las casillas, con una media del 40% del padrón, superó por mucho las expectativas de aforo de un proceso intermedio, que es el que despierta menos interés en la comunidad.

Tanto a nivel nacional como local, la presencia femenina en los cargos de elección fue sobresaliente y por primera ocasión tendremos a la vez siete mandatarias estatales -seis de Morena- en tanto que en Quintana Roo, siete municipios -siete de Morena- serán gobernados por mujeres, es decir, la gran mayoría poblacional del Estado.

Este inusual fenómeno refleja no sólo la valoración del talento femenino por parte del partido en el poder, ya evidente desde la selección de candidatos, sino también abre la puerta para que, en el proceso presidencial por venir, sea mujer la propuesta de Morena. En reflejo, estos números abonan las posibilidades de Claudia Sheinbaum, la gobernadora de la Ciudad de México.

Ejercicios de quimera aparte, por lo toca a la jornada de Playa del Carmen, la que de seguro se ventilará en los juzgados, muestra los resabios de la corrupción que por años imperó en los procesos electorales y que, como se ve, aún existe. Aún hay quienes negocian urnas y votos, pese a que ya no es un delito menor. No quieren darse cuenta que México ya cambió.

En lo general la jornada resultó positiva para el Estado, y servirá como base para el proceso del 2022, el del año entrante, cuando se elija al nuevo gobierno de Quintana Roo, una elección que se anuncia complicada para ambas coaliciones, en cuyas entrañas se dibuja lo cruento de lucha de ambiciones, empezando por la que lidera Morena, aunque la de Acción Nacional no es menos feroz.

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