El filósofo estrella del momento comparte sus reflexiones acerca del capitalismo y la guerra de Ucrania en Santander, en el marco de la escuela de verano de la UIMP

Con un gran tirón editorial en nuestro país, el surcoreano Byung-Chul Han (Seúl, 1959) es uno de los filósofos de moda. El mes de agosto lo ha comenzado en Santander, donde ha impartido un curso magistral y una conferencia en la escuela de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

Afincado en Berlín, apenas abandona la ciudad una o dos veces al año porque no le gusta viajar, pero reconoce que aceptó la “amigable invitación” de la UIMP porque sabe lo mucho que gustan en nuestro país sus libros, en los que analiza y critica fenómenos relacionados con el capitalismo, la sociedad del trabajo, la tecnología, la transparencia de los gobiernos o la privacidad. Entre ellos figuran títulos como La sociedad del cansancio, Infocracia, Psicopolítica. Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder, La salvación de lo bello o La agonía del Eros. El último, No-cosas, publicado por Taurus en octubre del año pasado, estuvo varias semanas entre los ensayos más vendidos.

Después del curso magistral de la semana pasada, titulado Digitalización y disrupción en el mundo de la vida, Han impartió este lunes una conferencia en la UIMP y dio una rueda de prensa en la que compartió algunas impresiones sobre el modo de vida occidental y la actualidad política, especialmente la invasión rusa de Ucrania. Opina que este conflicto se puede entender «como un problema filosófico», ya que, a su juicio, en él se están confrontando los pensamientos conservador-imperialista y liberal.

«Putin es uno de los políticos que más filosofía ha leído«, señaló Han, según recoge EFE. El presidente de Rusia lleva años promocionando la filosofía conservadora de autores como Iwan Iljin entre los oficiales rusos para reforzar «la fuerza y la narrativa de la identidad rusa», afirmó.

Byung-Chul Han, que define a Putin como un conservador «que se cansó del liberalismo», añadió que el líder ruso trata de «transmitir las ideas de estos filósofos» para construir su idea «de la Rusia del futuro».

Por ello, ha considerado que el conflicto puede leerse en términos filosóficos y de ideas, por lo que «seguir dando armas a Ucrania no va a solucionar el problema», en su opinión.

Sobre el liberalismo, Byung-Chul Han ha dicho que «no necesita a la democracia» para sobrevivir y ha puesto como ejemplo de esto a China, donde la economía «está por encima de la libertad».

Sin embargo, el filósofo defiende que la alternancia política, aunque perjudique al crecimiento económico, es la «fortaleza» y no la «debilidad» de las democracias. «Yo elegiría más democracia y menos crecimiento», opina.

En defensa de la siesta

El filósofo coreano ha dedicado su intervención en el ciclo de conferencias de la UIMP a la defensa de «la vida ociosa contemplativa» frente a «la brutal explotación del capitalismo», en la que cada persona «se explota a sí misma».

En este sentido, destaca las costumbres de la siesta y la fiesta como «el contradiseño católico del protestantismo» de los países del sur de Europa y como elementos contra «la cultura del esfuerzo» imperante en el norte del continente. En la misma línea, Byung-Chul Han apuesta por aislarse del trabajo para «pensar» y reivindica la ociosidad «incluso hasta aburrirse».

También explicó que con su filosofía no trata de «dar consejos» a la gente, sino de que los lectores comprendan el mundo que les rodea, y criticó el uso de los teléfonos inteligentes y las redes sociales, ya que en su opinión «roban el tiempo» a las personas.

Han, quien también reconoce el efecto positivo de las redes para que la sociedad se organice, señaló que «bajo el dominio del smartphone» la revolución es «imposible», ya que las personas tienen «todo tipo de comodidades», por lo que para desarrollar cualquier movimiento contrario al sistema habría que «ofrecer resistencia a aquello que se quiere».

«La revolución comienza con el silencio, con la vida contemplativa. Hoy no es posible ninguna revolución porque no tenemos tiempo para pensar y respirar hondo y así se replica lo mismo y se muere el espíritu libre», lamenta.

«Todos se explotan de forma libre y placentera, resulta muy difícil escapar», apostilló el surcoreano, quien añadió que en la sociedad del «consumo absoluto» se «aísla» a las personas, un punto en el que ha destacado el concepto de fiesta como elemento de unión del colectivo.

En este contexto, Byung-Chul Han ha pedido cambiar la forma que tiene el ser humano de relacionarse con la naturaleza y organizarse políticamente y apuesta por una «república de los vivos», donde estén contemplados, además de las personas, «los animales, las plantas, las montañas o las nubes».

La universidad y el periodismo

A preguntas de los periodistas sobre el papel de la universidad para crear debate y conciencia, el filósofo criticó que las instituciones académicas se hayan convertido, en su opinión, en «centros de producción» de trabajadores. «Los estudiantes son clientes y los profesores vendedores», afeó.

Y sobre el periodismo, Byung-Chul Han pidió a los profesionales de la información que «sean libres» y no se instalen «en el conformismo» para que haya «divergencia de opiniones» y darle «valor al debate».

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